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Historietas

Capitulo 1

Un buen día un señor se levanta de la cama y mira por su vieja ventana, no puede creer lo que esta viendo.Da un respingo y se levanta prácticamente de un salto, a pesar de su edad, y de su cuerpo desgastado por la vida de excesos que este pobre diablo ha estado viviendo.Abre su ventana, y esta con un crujido le confirma que lo que estaba viendo fuera no era un reflejo de su mente en el cristal, ahora nada le separaba de esa extraña vision.Estaba viendo el Apocalipsis, o lo que su educacion le había enseñado que era el Apocalipsis, ¿estarían pagando los hombres su falta de respeto total hacia si mismos y hacia el mundo?¿Tendrían razón las religiones , que nos decían continuamente que esto iba a llegar?¿O puede ser que hubiera estallado una guerra?No era muy dado a ver la televisión, ni a leer los periódicos , asi que no se había enterado de ningún posible conflicto, además no sabia cuantos días llevaba ebrio, desde la muerte de su mujer, hacia ya mas de un año.Vistiose rápidamente y salio a la calle, escuchaba los alaridos de sus vecinos, llantos secos, de una pena inenarrable, aunque en ese bloque de edificios podría ser por cualquier cosa, un hombre maltratando a su familia, una pelea entre los camellos que allí vivian...los llantos en ese barrio eran el pan de cada dia.Pero estos llantos no, mas bien , los describiría como alaridos , alaridos desesperados.Bajo las escaleras lo mas rápido que pudo, olvidose de sus achaques, no era el momento.Parose de repente un dolor de barriga le hizo postrarse y vomitar, arrastraba mucha resaca, y había hecho movimientos bruscos para su edad.Saco un pañuelo de su abrigo y se seco los labios y la frente y siguió avanzando hacia la calle. Abrió la puerta y no se lo podía creer, el fuego lo rodeaba todo, ardían las calles, los coches , los árboles, era un caos, la gente corría descontrolada , y le pareció ver un rostro familiar, que se acercaba a el,era una mujer de color, con una gran belleza, unos ojos grandes y unos labios carnosos, con unos grandes pechos y un cuerpo generoso, una mujer que los antiguos hubieran llamado "fértil".La mujer se le acerco, cuanto mas se acercaba , mas notaba la expresión de pena, de absoluta pena de esta mujer, ya la tenia delante, y , con los ojos llenos de lagrimas le dijo: -¡Ayúdeme! el tiene a mi hijo. A lo que nuestro amigo le respondió -¿El? quien es el. Sin que este hubiese acabado apenas de decirlo la matrona le increpo -Nadie mejor que usted lo conoce.

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